Historia

 

Santuario
Ya los primeros pobladores de la isla sacaban provecho del actual territorio del Parque Nacional, la recolección de alimento y de leña, así como el pastoreo eran motivos por los que los Gomeritas penetraban en los fríos y húmedos montes. También se ha identificado un uso sagrado de los enclaves elevados como es el caso del Roque de Agando, donde se han localizado estructuras rituales. Las distintas actividades que históricamente se han realizado en la isla: los ingenios de azúcar, la construcción de casas y barcos, el carboneo o el pastoreo, han explotado las riquezas del bosque. El buen estado de conservación del monte motivó su declaración en 1981 como Parque Nacional de Garajonay. Desde entonces, la conservación de sus ecosistemas, el acercamiento del parque a la población local y a los visitantes, así como el desarrollo socioeconómico de la isla, han sido las prioridades de gestión.

Roque AgandoCuando se produjo la llegada de los europeos a la isla de La Gomera, durante la primera mitad del siglo XV, la isla ya estaba habitada por un pueblo de origen bereber llegado del noroeste de África. Al igual que ocurría en el resto del archipiélago, la economía y sociedad de los primeros gomeros se basaba fundamentalmente en el pastoreo. También se recolectaban frutos y plantas silvestres, complementado con productos recogidos en la costa y algo de agricultura. Habitaban en cuevas o en pequeñas cabañas, y utilizaban la madera y la piedra para la fabricación de utensilios, así como el barro para la cerámica.

Los aborígenes gomeros no habitaban en el territorio del actual Parque Nacional de Garajonay sino en cotas inferiores, sin embargo, sí que lo transitaban y sacaban provecho de él, fundamentalmente leña. También lo usaban como zona de pastoreo, principalmente durante el periodo estival, siendo algunos lugares abiertos y llanos como La Laguna Grande utilizados para encierro de ganado. Se ha comprobado la existencia de cabañas, utilizadas seguramente de forma temporal en diversas localidades: Roque de Ojila, Hoya Negrín, la Fortaleza de Cherelepín, etc.

Otro elemento que vincula a los antiguos gomeros con Garajonay es la importancia mística o religiosa que tenían algunos de sus enclaves, pues relacionaban los lugares más elevados, como son el Roque de Agando y el alto del Garajonay (donde se han encontrado restos de rituales) con su dios principal Orahan, que probablemente se asocie al Sol.

Desde mediados del siglo XV hasta el primer tercio del siglo XIX La Gomera estuvo sometida a un régimen señorial en el que los titulares del señorío eran considerados los dueños de las tierras y las aguas. Por ello, el aprovechamiento que la población podía hacer del bosque estuvo muy limitado durante la mayor parte de la historia de la isla, ya que los Condes de La Gomera establecieron una estricta normativa de uso para la obtención de rentas y evitar la degradación de la masa forestal, finalmente los señoríos acabaron siendo abolidos a principios del siglo XIX.

Si bien no tiene una relación directa con Garajonay, el paso de Cristóbal Colón por La Gomera marcó profundamente a la isla, no solo por unirla a un hecho histórico de relevancia universal, sino porque desde ese momento ésta jugó un papel estratégico, al igual que el resto del archipiélago, en el tráfico marítimo y en el comercio internacional. Durante esos siglos se produjo un cierto auge económico que tuvo sus consecuencias en el uso del monte como principal proveedor de materias primas. Uno de los primeros recursos que comenzaron a aprovecharse tras la conquista fueron la madera y la leña. Esto último fue de gran importancia hasta bien entrado el siglo XX, pues constituía la única fuente de combustible y calor. Uno de los más destacados usos de la leña era la producción de carbón vegetal, que no solo abastecía a La Gomera, sino que a veces también era enviado a otras islas.

A finales del siglo XV se inicia la industria de la caña de azúcar. Los Ingenios azucareros necesitaban para su funcionamiento grandes cantidades de leña. Los montes gomeros llegaron a ser también fuente de este combustible para ingenios de Gran Canaria durante la segunda mitad del siglo XVI y principios del XVII. Esta explotación comenzó a reducir la extensión de la masa boscosa. Durante el siglo XVII se produjo la extensión de los viñedos, particularmente en los valles de Agulo, Vallehermoso y Hermigua, que requerían una gran cantidad de varas y horquetas.

Naturalmente a lo largo de la historia uno de los principales aprovechamientos del bosque gomero ha sido la explotación de la madera para fabricación de muebles, aperos de labranza, construcción de barcos y de casas. Entre las maderas más valoradas se encontraban las de palo blanco, viñátigo y especialmente de barbusano, llamado el ébano de Canarias por su coloración oscura. Las precariedades y hambrunas sufridas por la población en muchas ocasiones llevaron a utilizar para la fabricación de harina y posteriormente tortas comestibles los rizomas del helecho común o helechera (Pteridium aquilinum). Este recurso evitó emigraciones e incluso muertes por hambruna en diversos periodos de la historia gomera hasta bien avanzado el siglo XX. Un uso del monte que supuso una continuación del practicado en época aborigen es el pastoreo en el interior de la masa forestal de cerdos, vacas, cabras y ovejas. Esta actividad se mantuvo hasta los años cuarenta del pasado siglo, y su impacto en el sotobosque debió ser notable. Hoy en día puede sorprender pero hay otro aprovechamiento del monte que tuvo cierta relevancia durante un amplio periodo de la historia gomera: la caza del ciervo. La fecha de su introducción es incierta pero sí hay constancia del momento de su desaparición, ya que al parecer el último ciervo que quedaba en los montes de la isla fue abatido de un tiro en 1863. La caza de este animal formaba parte de los derechos señoriales.

A partir de las décadas de los años 50 y 60 del pasado siglo disminuye la presión sobre los bosques, en buena parte debido a las transformaciones sociales y económicas que disminuyen la dependencia por parte de la población de los recursos de la actividad primaria.